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Cuando la tristeza deriva en depresión al malestar general se suma el descenso de las defensas
corporales.
La actividad física disminuye por bajo interés y por evitar más penas. La práctica frecuente del Yoga junto a las recomendaciones de una alimentación saludable y el cuidado de los horarios destinados a la recuperación y el descanso, los ejercicios de respiración producen sensaciones placenteras de bienestar. El yoga mejora la circulación sanguínea y la oxigenación de los tejidos, especialmente el nervioso. Colabora en la recuperación muscular y contribuye a la eliminación de las toxinas. Los estiramientos y las posturas desencadenan estímulos y amplian la gama de percepciones. La meditación y la focalización facilitan la atención. Sin duda la práctica regular del Yoga puede ayudar a proteger de la depresión y colaborar con el tratamiento de la enfernmedad instalada. Mantiene la mente alerta. Nunca excluye el tratamiento profesional y los remedios convencionales, es un gran aliado de ellos. Impulsa el estado anímico y la actividad física, permite mantener rutinas útiles con sentido para el paciente. Apreciaciones similares puede encontrar en fuentes autorizadas como "The American Yoga Association Wellness Book" Kensington Publishing, 1996.
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